En el ámbito de la atención a personas mayores, especialmente aquellas que presentan deterioro cognitivo o desorientación, la forma en que nos comunicamos es tan importante como los cuidados físicos que ofrecemos. En este contexto, el método de validación se posiciona como una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas y humanizar la atención.
La validación, desarrollada por Naomi Feil, es un enfoque de comunicación que parte de un principio básico: todas las emociones son válidas. En lugar de corregir, confrontar o intentar reorientar constantemente a la persona, la validación propone acompañar, escuchar y dar valor a lo que la persona está expresando, aunque no coincida con la realidad objetiva.
Este enfoque resulta especialmente relevante en personas con demencia, donde la desorientación puede generar ansiedad, frustración o miedo. A través de la validación, el profesional no busca “traer a la persona a nuestra realidad”, sino entrar en la suya con respeto y empatía. Esto no solo reduce la agitación y los conflictos, sino que también favorece el bienestar emocional y fortalece el vínculo entre profesional y persona atendida.
La importancia de la formación en validación
Aplicar correctamente la validación no es intuitivo; requiere formación, práctica y un cambio de mirada. Tradicionalmente, muchos modelos de atención han estado centrados en la corrección y la orientación a la realidad, lo que en ocasiones puede generar más malestar que beneficio en personas con deterioro cognitivo.
Por ello, formar a los profesionales en validación es clave para avanzar hacia un modelo de atención centrado en la persona. Esta formación permite:
- Comprender mejor las necesidades emocionales de las personas mayores.
- Adquirir herramientas prácticas de comunicación empática.
- Reducir situaciones de estrés tanto en los residentes como en los profesionales.
- Mejorar el clima asistencial y la calidad del cuidado.
En este sentido, Parqueluz, dentro de su modelo de trabajo, reconoce la importancia de la formación continua como pilar fundamental para ofrecer una atención de calidad. Apostar por formaciones como la introducción al método de validación no solo refuerza las competencias profesionales del equipo, sino que refleja un compromiso claro con el bienestar y la dignidad de las personas mayores.
Hacia una atención más humana
Incorporar el método de validación en los centros de atención a mayores supone un paso firme hacia la humanización de los cuidados. Significa reconocer a la persona más allá de su enfermedad, respetar su historia de vida y dar valor a sus emociones.
En definitiva, la validación no es solo una técnica de comunicación, sino una actitud profesional basada en el respeto, la empatía y la dignidad. Y para que esta forma de cuidar sea una realidad, la formación continua de los equipos es imprescindible.
Contenido validado por el equipo de Residencia Parqueluz, especialistas en bienestar para la tercera edad en Valencia y Catarroja.
